Un día extraño en el taller (y un deseo sincero para 2026)
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Hoy es uno de esos días difíciles de clasificar.
El taller está abierto, la luz entra como siempre y la madera sigue allí, esperando. Pero no estamos trabajando del todo “en serio”. No hay ruido constante de máquinas ni prisas por acabar encargos. Hoy hemos venido a medio gas. A pensar. A ordenar ideas. A preparar los últimos paquetes regalo que, en unas horas, los Reyes Magos llevarán a las casas de nuestros clientes.
Es un día raro.
Y precisamente por eso, es un buen día para escribir.
El inicio de un nuevo año siempre trae consigo una especie de silencio especial. Un paréntesis. Un momento para mirar atrás sin nostalgia y mirar adelante sin ansiedad. En Fustik nos gusta ese punto intermedio: cuando aún queda algo de magia en el aire, pero ya empiezan a tomar forma las ideas nuevas.
Mientras cerramos las últimas cajas, no pensamos solo en objetos de madera. Pensamos en las personas que los recibirán. En las mesas donde acabarán apoyados, en las estanterías donde encontrarán su lugar, en los momentos que acompañarán. Porque, aunque trabajamos con madera, lo que realmente nos importa es lo que ocurre alrededor de ella.
Queríamos aprovechar este día extraño —tranquilo, reflexivo, a medio camino entre el descanso y el impulso— para decir algo sencillo pero importante: GRACIAS.
Gracias por confiar en una marca pequeña.
Gracias por valorar la artesanía, el trabajo hecho con tiempo y la elección consciente de materiales naturales.
Gracias por acompañarnos un año más.
La magia de los Reyes no tiene por qué ser infantil. Para nosotros tiene más que ver con el gesto que con el envoltorio. Con regalar con intención. Con elegir algo que dure, que tenga sentido, que no sea efímero. Y eso conecta mucho con nuestra manera de entender la madera, el diseño y el trabajo bien hecho.
De cara a 2026, nuestro deseo es claro y honesto.
Deseamos un año con más calma que ruido.
Más manos que pantallas.
Más objetos con historia y menos cosas sin alma.
Deseamos hogares llenos de pequeños detalles que hablen de quiénes sois, de lo que os importa, de lo que queréis conservar.
En Fustik seguiremos aquí. En el taller. Pensando, probando, equivocándonos a veces y aprendiendo siempre. Trabajando la madera con respeto, diseñando piezas que acompañen momentos y apostando por una forma de hacer más humana y cercana.
Si hoy estás leyendo esto, quizá también estés en uno de esos días raros: ni del todo festivo ni del todo productivo. Ojalá este texto te acompañe unos minutos, como lo hace ahora el silencio del taller con nosotros.
Que los Reyes se porten muy bien contigo.
Y que 2026 llegue con todo lo que de verdad importa.
Con cariño,
Equipo Fustik